miércoles, 22 de diciembre de 2010

Joshua Abrams: "Natural Information"


Natural information, Abrams' 1st record for eremite is another fascinating entry in a solo discography of recordings that gather aesthetic input from all over the map into vivid personal statements. at the heart of natural information is the guimbri, a three-stringed animal hide bass traditionally used by the gnawa of north africa in healing ceremonies. combining solo, trio & quartet formats with adroit use of sampling techniques abrams creates intricate psychedelic environments that join the hypnotic, trance-like character of gnawa guimbri music to more contemporary musics & methodologies.

Anaximandro: el significado de Ápeiron

Ápeiron como contenido del arjé
(D-K 12 A 9) Simplicio, Fís. 24, 13-25: Entre los que dicen que es uno, en movimiento e infinito, Anaximandro de Mileto, hijo de Praxíades, que fue sucesor y discípulo de Tales, dijo que el principio y elemento de todas las cosas existentes era lo ápeiron [indefinido o infinito], y fue el primero que introdujo este nombre de «principio». Afirma que éste no es agua ni ningún otro de los denominados elementos, sino alguna otra naturaleza ápeiron, a partir de la cual se generan todos los cielos y los mundos que hay en ellos. Ahora bien, a partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí también se produce la destrucción, «según la necesidad; en efecto, se pagan mutuamente culpa y retribución por su injusticia, de acuerdo con la disposición del tiempo», hablando así de estas cosas en términos más bien poéticos.
(D-K 12 A 10) Ps. Plutarco, Strom., 2: Anaximandro, compañero de Tales, dice que lo ápeiron es la causa entera de la generación y destrucción de todo.
(D-K 12 A 11) Hipólito, Ref., I 6, 2: Anaximandro... éste dijo que el principio y elemento de las cosas es lo ápeiron, siendo el primero que utilizó este nombre de principio.
(12 A 14) Aecio, I, 3, 3: Anaximandro... dijo que el principio de las cosas es lo ápeiron, pues a partir de él se generan todas las cosas y en él todas perecen.
Ápeiron como mezcla y como elemento intermedio
(D-K 12 A 16) Arist., Fís. I 4, 187a: Algunos piensan que de lo uno se separan los opuestos, como dicen Anaximandro y cuantos afirman que existe lo uno y lo múltiple, como Empédocles y Anaxágoras: pues ellos separan también las demás cosas a partir de la mezcla <>).
Arist., De gen. y corr. II 1, 328b, 34-35: Algunos dicen que la materia sustrato de estos [cuerpos sensibles] es una, pensando que es aire o fuego o algo intermedio (metaxù) entre éstos.
Arist., De gen. y corr. II 5, 332a, 19-25: No es de uno solo de estos [cuatro elementos] de donde proceden todas las cosas, ni tampoco de algo aparte de éstos, tal como algo intermedio (méson) entre aire y agua o entre aire y fuego, más denso que el aire y el fuego, y más sutil que los otros..., de donde se sigue que no es posible que [lo intermedio] se reduzca jamás a uno sólo, tal como algunos dicen de lo ápeiron y de lo abarcante.
El gónimos y la generación de los contrarios
(D-K 12 A 10) Ps. Plutarco, Strom, 2: Dice también que, en la generación de este cosmos, el germen (tò gónimon) de lo caliente y lo frío fue segregado de lo eterno, y que de ello surgió una esfera de llamas en torno al aire que circunda a la tierra, como una corteza en torno al árbol; al romperse [la esfera] y quedar encerradas [sus llamas] en algunos círculos, se formaron el sol, la luna y los astros.
(D-K 12 A 9) Simplicio, Fís. 24, 23-25: [Anaximandro] no deriva la generación de la alteración del elemento, sino de la separación de los contrarios por obra del movimiento eterno. Por eso Aristóteles lo conecta con los discípulos de Anaxágoras.
Simplicio, Fís. 150, 20-25: No explica las generaciones por alteración del sustrato, sino por separación, pues los contrarios están contenidos en el sustrato, que es un cuerpo ápeiron, y se separan, según dice Anaximandro, el primero que llamó principio al sustrato. Los contrarios son: lo caliente, lo frío, lo seco, lo húmedo, y otros.
Ápeiron como diferente de los cuatro elementos
D-K 12 A 16) Arist., Fís. G 5, 204b: Hay algunos, en efecto, que suponen que esto [lo que existe fuera de los elementos] es ápeiron, y no aire o agua, de modo que los demás elementos no sean destruidos por ser ápeiron uno de ellos, ya que los elementos son contrarios entre sí: como por ejemplo, el aire es frío, el agua húmeda, el fuego caliente; y si uno fuera ápeiron, los otros serían destruidos. Por eso dicen que aquello de lo que proceden éstos es distinto.
Simpl., Fís. 479-480: Y que ninguno de los elementos puede ser ápeiron es evidente también porque Anaximandro, deseando que el elemento fuera ápeiron, no propuso que fuera aire, fuego o alguno de los cuatro elementos; porque al comportarse éstos contrariamente entre sí, si alguno de ellos fuera ápeiron, sus contrarios serían destruidos por él.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Programa Nº 58

Puedes descargarte este programa en el siguiente enlace:
http://www.megaupload.com/?d=VCYRYQVG
Contenidos:
- Historia del cine: "El asesinato del duque de Guise".
- Xavier Villaurrutia: "Estancias nocturnas".
- El romanticismo alemán: el Círculo de Heidelberg.
- Entrevista a Salvador Dalí (4ª parte).
- Voces contra la globalización (5ª parte).
- William Cliff: "El pan cotidiano".

Historia del Cine

Las implicaciones sociales de películas como “El asesinato del duque de Guise”, de 1908, y del film de una hora de duración “Los amores”, dirigido por Henri Desfontaines y Luis Mercanton en Francia en 1919, que presentaba a la estrella del teatro Sarah Bernhardt y que fue importada en los Estados Unidos por Adolph Zukor, fueron considerables. El cine había abierto sus puertas a nuevas audiencias de buena posición social y económica, que demandaban películas más sofisticadas y refinadas que las que se podían ver en los nickelodeons, los pequeños teatros de variedades, las ferias ambulantes y las trastiendas, que habían sido hasta entonces los lugares de exhibición del cine.
Este nuevo público quería ver además asuntos de más enjundia, y el cine se los daría. En el transcurso de una generación, se construirían lujosas salas de cine donde la gente corriente se podía sentir como la realeza por una noche y donde el cine se convirtió en un medio de contemplación a la vez que una sensación.
La película “El asesinato del duque de Guise” puede parecer estática en la actualidad, pero en su tiempo, su fotografía y puesta en escena abrieron nuevos horizontes. La cámara está situada a la altura de la cintura, en una época en que la norma universalmente aceptada era que estuviese a la altura del hombro. En algunas escenas se puede ver a algunos actores de espaldas a la cámara o de perfil, esto era también totalmente nuevo. La mayoría de las películas hasta entonces habían sido frontales y la acción transcurría de cara al espectador.
Las implicaciones de este “mirar hacia dentro” fueron amplias. Si los espectadores quisieran ver el rostro de los actores que se encontraban de espaldas, la cámara tendría que haberse situada en el medio de la escena y haberse girado hacia el espectador y esos actores. Tendrían que pasar otros cuatro años hasta que esta técnica, el rodaje en ángulo inverso, empezara a ser utilizada.

Entrevista a Salvador Dalí por Soler Serrano (4)

Voces Contra la Globalización (5)

William Cliff: "El pan cotidiano" (Editorial Pre-Textos)


Publicado originalmente en 2006, El pan cotidiano , de William Cliff, ahora publicado en España por la editorial Pre-Textos, en su colección La Cruz del Sur, es un único poema compuesto por 140 dizains, es decir, por 140 estrofas de diez versos decasílabos rimados siguiendo siempre la misma estructura. La cotidianidad presente en su título se materializa en el lugar y la fecha de escritura de casi todos los poemas, consignados al final de los mismos. En ocasiones el autor añade a estos datos de lugar y tiempo una breve explicación de la ocasión o la anécdota que generan el poema. El primero de los textos está fechado en febrero de 2002 y el último en julio de 2005, lo que cubre más de tres años de escritura. Asistimos a un viaje por la intimidad de su autor: cada poema o fragmento del único gran poema da cuenta de un instante de vida, de un pensamiento ocasional, de una impresión, de una sensación, de un recuerdo, de una imagen, de una ensoñación, de un momento vivido en el presente o en el pasado (poca diferencia hay, pues el presente se vive con la distancia del pasado y el pasado se incorpora a la presencia del presente). No parece haber un orden preconcebido en la estructura del libro, sino que la sucesión de los fragmentos se ofrece tal y como el azar de la vida nos ha ido entregando las vivencias. El libro (o el poema) será el reflejo de la vida, casi tan verdadero como la vida misma, o al menos en absoluto engañoso. Si lo real está destinado a querer decirnos algo, lo dirá por sí solo. Como ha dicho Cliff en algún lugar, para justificar la escasez de metáforas en sus poemas: «Es lo real mismo lo que debe volverse metafórico».